
Años atrás, hablar del cambio climático era como hablar de algo que no existía, o que no iba a pasar a mayor o simplemente que era algo digno de Hollywood.
Sin embargo, a lo largo de estos últimos años hemos podido observar como es una realidad y cada ve nos afecta más, y no solamente se trata de ver noticias en el ártico, sino que ya afecta en la vida cotidiana, en la salud, en las comunidades, en las ciudades e incluso tiene que ver con la migración.
El cambio climático ya afecta a la alimentación; la comida se ha vuelto el campo de batalla principal y los efectos agrícolas ya están impactando:
- El precio de la tortilla:En México, las sequías prolongadas en el norte y el Bajío han encarecido el maíz, afectando la base de nuestra alimentación.
- El café y el chocolate en riesgo: Cultivos sensibles a la temperatura, como el cacao y el café, están viendo reducidas sus zonas aptas de cultivo, convirtiéndose en productos de lujo.
- Seguros impagables: En zonas costeras de Florida o Acapulco, asegurar una casa es casi imposible o carísimo porque las aseguradoras saben que los huracanes son ahora más destructivos.
“La inacción climática es mucho más costosa que la transición verde. Estamos pagando el impuesto de la inercia”, afirma el Dr. Gernot Wagner, economista climático de la Escuela de Negocios de Columbia.
Hablando de la salud, el mejor ejemplo lo vivimos con los graves efectos que tuvo todo el planeta con la pandemia del COVID; sin embargo con los cambios las enfermedades viajan y cambian.
Enfermedades que antes eran “tropicales”, como el dengue o el zika, ahora se están reportando en zonas altas o ciudades que antes eran templadas, como la Ciudad de México o partes de Europa y Estados Unidos.
Por otra parte, las olas de calor se han convertido en el asesino silencioso número uno. En el verano de 2025, vimos cifras récord de mortalidad en Europa y Asia debido al estrés térmico. El cuerpo humano tiene un límite, y en lugares con alta humedad, estamos rozando ese límite.
No podemos ignorar la “eco-ansiedad”. Ver las noticias, los incendios forestales en California o Chile, y sentir que el futuro es incierto, está generando cuadros de depresión y ansiedad, especialmente en los jóvenes. Es una respuesta normal ante una amenaza existencial.
Si hay un tema que enciende las alarmas en México, es el agua. El cambio climático ha alterado los ciclos de las lluvias, bien sea porque cae de manera abundante provocando grandes catástrofes con las inundaciones o bien deja de llover por un gran lapso, lo que provocan olas de calor.
Hablemos de huracanes. Hoy este fenómeno es de intensificación rápida (pasar de tormenta tropical a huracán categoría 5 en horas, como fue el caso en Acapulco años atrás) es la nueva firma del cambio climático. Los océanos están más calientes y funcionan como gasolina de alto octanaje para las tormentas.
No es que haya más huracanes en número, es que los que hay son monstruos. Y esto no solo afecta a la costa. Las lluvias torrenciales tierra adentro provocan deslaves en sierras deforestadas.
Hoy más que nunca es necesario realizar acciones para mitigar los efectos del cambio climático, entre ellos podemos mencionar:
- Revolución Renovable:La energía solar y eólica es hoy más barata que el carbón en la mayoría de los países.
- Conciencia Joven: Las nuevas generaciones no negocian el futuro. Exigen sostenibilidad a las marcas y gobiernos.
- Tecnología:Desde autos eléctricos hasta captura de carbón o, la ingeniería humana está trabajando a marchas forzadas.
Hoy más que nunca, hay que adaptarse a esta nueva realidad.
