
Una concatenación de hechos, la chispa de la marcha
1. La manifestación del sábado en la capital del país y otras ciudades, es el primer punto de quiebre de Claudia Sheinbaum que merece ser tomado con la dimensión que tiene para reevaluar el estado de cosas y obrar en consecuencia.
2. Debe tenerse claro que no es una crisis grave, pero sí un momento crítico que no se puede pasar por alto.
3. No es ese hecho en sí, sino la concatenación de sucesos que tienen la marcha sabatina como una chispa.
4. A estas alturas del sexenio, vemos los acontecimientos del sábado 15 como la desembocadura de varios hechos que caracterizan ese punto de inflexión: el clima de inseguridad, la operación de las bandas delictivas que parece no tener fin, las presiones del gobierno de Trump, el nuevo impulso de la oposición con aliento de la ultraderecha nacional y extranjera, y la irritación de grupos empresariales que parece ir en aumento, son algunas señales que reclaman mayor atención, profundidad y acciones concretas más audaces y convincentes. Actos de respuesta, no de evasión o demagogia.
5. Cada frente de activación antigubernamental, en forma aislada o en conjunto, constituye una llamada de atención, que requiere respuestas visibles y reales, creíbles y medibles en lo cuantitativo y cualitativo.
6. La aprobación de la Presidenta con un satisfactorio índice de 7 de cada diez de los consultados en recientes encuestas, no puede leerse como un cheque en blanco y menos como una inequívoca señal de que todos va bien y por las nubes.
7. Es innegable el acierto presidencial -con cabeza fría, inteligencia y mesura- en cuanto a la relación con los Estados Unidos, pero no así la eficiencia del aparato gubernamental en otros diversos frentes.
8. Zonas geográficas del país azotadas por el crimen, si bien con demarcaciones precisas, parecen dar la imagen interna y externa de que toda la nación sufre una sacudida interminable. Esta visión y sensación persiste en amplias capas sociales y en el extranjero.
9. Si vemos el tema de la inseguridad con dos extremos: la visión desde la cúspide del poder como algo que disminuye ostensiblemente, y el otro, con el enfoque de que nada se modifica y por el contrario crece cada día, quiere decir que en medio persisten vacíos, ineficiencia, puntos de desconfianza e incredulidad que requieren evaluarse y atenderse a fondo.
10. Y es que en esa capa media del “sándwich” existe un componente doble que no marcha al compás del gobierno federal porque no ha sido tocado de manera adecuada: los gobernadores y los gobiernos municipales. Estos dos actores, prácticamente se desentienden de los conflictos en sus estados y municipios y le pasan la factura de todo al gobierno federal.
11. Persiste la creencia de que en muchos estados del país, se mantiene un terreno intocado que es el vínculo, complicidades y protecciones de policías, y gobiernos con el crimen organizado. Ahí se toca una partitura muy distinta a la que ejecuta la federación.
12. Ahí también, en ese segmento, hay núcleos con un velo de oscuridad constituidos por algunos empresarios, prestanombres o lavadores de dinero, que guardan relación con el crimen organizado en el funcionamiento de empresas de toda laya, especialmente en los renglones de turismo, inmobiliario, comercio y extorsión.
Un ejemplo: en Estados Unidos capturan, exhiben o congelan bienes de empresas que operan en suelo mexicano con dinero sucio, pero aquí pasan semanas y meses luego de esas acciones allende la frontera y no tiene seguimiento el delicado asunto con sanciones, clausuras o cárcel para los de cuello blanco.
13. Es común escuchar informaciones sobre el desmantelamiento de bodegas de huachicol, laboratorios de drogas, captura de pipas o equipo sofisticado para delinquir, pero nunca o casi nunca hay captura de responsables. Eso es simulación pura.
14. La imagen muy extendida también, de que la política gubernamental de los tres niveles es solamente reactiva y no proactiva, socava la confianza y credibilidad en el gobierno. Y esta percepción no se modifica con hechos visibles y tangibles.
15. Hay días y semanas en que la guerra de la propaganda parece perderla el gobierno, porque no hay las respuestas inteligentes, convincentes, con hechos más allá de los discursos. Al gobierno en general le hacen falta actores activos, creíbles; y reacciones contrastantes frente a la calumnia o la información negativa.
Es una realidad que la información negativa se combate con información positiva, pero sustentada en hechos, no discursos, menos adulación, simulación o aplausos, todo esto suma cero.
16. Se requieren golpes de propaganda sin palabras, con acciones: muchísima eficiencia en los hospitales, en la educación, en las aduanas, en los contratos, concesiones, licitación de obras, inversiones públicas, honorabilidad y ética además de profesionalismo de los funcionarios.
Pero, muy importante: en perfecta simetría en los tres niveles de gobierno. Si algunos eslabones de esta cadena se rompen o corrompen truena toda la línea.
17. La oposición marcha y tiene derecho, es su papel. Merece respeto y respuestas. No actos de combate, sino argumentos en el debate. No demagogia, menos desplantes de autoritarismo.
18. Pero parte clave de la propaganda defensiva del poder es desenmascarar a la oposición que se disfraza de neutral, impecable y progresista, cuando en realidad sólo alimenta a través de la manipulación el odio, la difamación y el trabajo sucio de empresarios, políticos resentidos o los intereses estadounidenses ávidos de medrar en un ambiente de caos y violencia.
Se advierte que atrás de ese aparato gigantesco de propaganda antigubernamental en las redes, (cargada de datos falsos, insultos y mentadas) supuestamente en nombre de la sociedad y desde una neutralidad ciudadana legítima y purísima, existen nombres de personas y empresas reales o fachadas. Que se les exhiba, a todos, a los autores reales y a los patrocinadores, a los financieros gringos, mexicanos o españoles
19. A río revuelto ganancia de pescadores. Lo vemos todo el tiempo: delincuentes que chantajean bloqueando carreteras, tomando casetas de pago, quemando vehículos, atacando oficinas gubernamentales o bienes públicos, agrediendo a millones de ciudadanos bloqueando vías clave en las ciudades, atacando impunemente a policías y soldados, y el gobierno no mueve un dedo por temor al conflicto.
La gente vería saludablemente bien que se aplique la ley, que se actúe con energía con la ley en la mano. Llevamos años solapando la agresión a la sociedad y su patrimonio, cuando la autoridad se refugia en la incompetencia, en el silencio timorato y la actitud pusilánime frente a la cobardía que delinque las más de las veces en pos de intereses, privilegios o abiertamente botín.
20. Si el fin primero y último de la política es procurar -y concretar- beneficios para la gente que se traduzcan en un extendido bienestar social, ese debe ser el punto de partida y meta de cada acto de gobierno.
Estos momentos que vive el país, de fuerte presión política, son un desafío para actuar en correspondencia con ese objetivo: desplegar las mejores artes de la política, con los actores más íntegros y competentes, encarar el conflicto con visión, imaginación y compromiso. No hay otro camino.
